La Familia de San Charbel
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El Espíritu Santo – 1ª Parte

Padre Dawood Kawkabany (fallecido)
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Para abordar el tema del Espíritu Santo directamente y ampliar lo que habíamos dicho antes sobre el Señor Jesús, comenzaré con la Primera Carta a los Corintios, capítulo 12. San Pablo dice: "Nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús. Y nadie puede decir que Jesús es el Señor sino por el Espíritu Santo”.

Esta es una de las epístolas más antiguas de San Pablo, pero no es la más antigua. Esta última sería la Primera Carta a los Tesalonicenses. En la Primera Carta a los Corintios, capítulo 12, habla de los "dones" y de la Trinidad que los distribuye. Sencillamente aclara que nadie puede decir que Jesús es el Señor sino por el Espíritu Santo".

¿Qué significa esto? Significa que nadie puede decir que Jesús está vivo ni experimentar la Resurrección de Jesucristo, excepto por el Espíritu Santo. En otras palabras, el acontecimiento de la Resurrección nos llega a ustedes y a mí a través de la acción del Espíritu Santo y esto es lo más importante. Dios Padre y Dios Hijo nos han dado al Espíritu Santo para poder experimentar la Resurrección del Señor Jesús. Yo diría que esto encierra todo el tema del Espíritu Santo y no tengo nada más que agregar. Todo lo que diga de ahora en adelante solo expondrá esta idea principal. El objetivo de la existencia del Espíritu Santo es hacer que yo conozca y experimente al Jesús vivo y declare que Él es el Señor.

El Espíritu Santo no necesita decirme nada más. Todo lo que quiere enseñarme y decirme es que el propio Jesús vive en un sentido absoluto y vive en nosotros.

Cuando uno intenta crucificar en su propio ser al Dios Vivo y no afirma que Él venció a la muerte, expulsa al Espíritu Santo y, como consecuencia, acusa a Jesús y lo cuelga de nuevo en el madero de la Cruz.

Después de esta breve introducción, intentaremos repasar la Biblia.

La primera mención del Espíritu Santo en la Biblia está en el primer capítulo del Génesis: "Y el Espíritu del Señor se movía sobre la superficie de las aguas". Algunos dicen que este no es el Espíritu Santo porque la tradición judía no tiene ningún concepto de la Trinidad. Es cierto que el texto del Génesis es relativamente reciente, pero en aquel entonces no se tenía fe en la Trinidad. Es verdad que un lector judío del Génesis no interpretaría el significado de este espíritu como una de las Tres Personas de la Trinidad, sino más bien como el poder o la gloria de Dios. No obstante, cuando leo el Génesis a través del Espíritu que me mostró a Jesús vivo, y a la luz de Jesús vivo, puedo ver cómo el Espíritu, en los albores de la historia y a través del poder de Jesús vivo, da vida a la nada por medio de la existencia (no en la existencia, sino a través de ella).

Puedo ver lo que sucedió en los orígenes a la luz de mi experiencia del Jesús vivo a través del Espíritu Santo. Dios introdujo la vida al mundo como la "cúspide de la existencia". Por lo tanto, desde su origen, el acto de la creación es un acto de resurrección arraigado en la Resurrección de Jesucristo.
 
Se puede decir que esto sucedió hace millones de años. Eso puede ser cierto en el tiempo humano. Pero, en la mente del Padre, todo el universo fue diseñado con Jesús como su arquitecto, el Verbo que pidió que existieran las cosas y así fueron creadas.
 
Por lo tanto, desde el principio, Jesucristo, el Hijo Vivo de Dios, crea el ser y la vida por medio del Espíritu Santo. Así es como Dios llevó a cabo este acto de creación, pero solo lo entendimos más tarde cuando ocurrió la Resurrección en la historia humana.

Quisiera hacer aquí una primera comparación con el Evangelio de San Lucas. Dentro de dos domingos leeremos los capítulos 4 y 5 uno tras otro: el anuncio a Zacarías, la anunciación a María, la visita de María a Isabel, el nacimiento de Juan Bautista, luego la genealogía y la revelación a José en el Evangelio de San Mateo y, por último, el nacimiento de Jesús, según San Lucas.

Examinemos esta secuencia y prestemos atención a lo siguiente:

Juan Bautista: el Señor visita a Zacarías por medio del Arcángel San Gabriel para anunciarle el nacimiento de un hijo llamado Juan. No entraré aquí en detalles, sino sencillamente mencionaré esto: "Él irá delante del Señor con el espíritu y el poder del profeta Elías".

Luego viene la anunciación del nacimiento de Jesús a María: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra".

Con Zacarías: el espíritu de Elías está en Juan.

Con María: está el Espíritu del Señor Jesús.

Jesús entró al mundo de la humanidad por el poder del Señor, el mismo Espíritu por el cual realizó la creación desde la profundidad hasta la altura a partir de la nada; el mismo Espíritu por el cual descendió desde la altura hasta la profundidad para encontrarse con aquel a quien elevó de la nada a la existencia.

El Espíritu ejecuta una doble operación: 1) eleva de la nada a la existencia a aquel con quien se encuentra y 2) baja al Ser Absoluto para convertirlo en un ser relativo a fin de que, a través de esta unión, muera el ser relativo y se eleve para transformarse en ser infinito.

Por eso Juan va delante del Señor con el espíritu y el poder del profeta Elías.

En el caso de Jesús, "el Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra". Entonces, Jesús nació, se encarnó, se hizo hombre y resucitó por el poder del Espíritu Santo.

Acompañémoslo juntos. Caminaremos con Jesús y haremos algunas paradas:

Después de la Anunciación, María va a visitar a Isabel. ¿Y qué sucede allá? "El niño saltó en su vientre con gran alegría e Isabel quedó llena del Espíritu Santo". Por eso pudo exclamar: "¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?". Esto significa que se llenó del Espíritu Santo y reconoció a Jesús como Señor.

Así como el Espíritu me permite conocer a Jesús, este Jesús que encuentro me da al Espíritu.

A cumplirse cuarenta días del nacimiento, sus padres lo presentaron en el Templo; ¿y quién sino el Espíritu Santo llevó a Simeón y a la profetisa Ana al Templo?

Jesús fue bautizado y el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma corporal como una paloma. Y se oyó una voz del Cielo que decía: "Tú eres mi Hijo amado en quien tengo mis complacencias".

Es significativo que el Espíritu Santo descendiera sobre Él en forma corporal como una paloma que revoloteaba encima de Él. Con Jesús comienza una nueva creación del mundo. No olvidemos que una paloma también anunció el comienzo de una nueva vida después del Diluvio. Le llevó una rama de olivo a Noé...

Un pasaje bastante complejo: "¡Jesús fue conducido al desierto por el Espíritu para ser tentado por el demonio!".

¿Es cierto que el Espíritu me lleva a la tentación? Si Él llevó a Jesús a la tentación, entonces es posible que pueda llevarnos a ustedes o a mí a la tentación. Pero presten atención porque ningún pasaje del Evangelio aclara el mensaje de Jesús más que el referente a las tentaciones que sufrió.

"¡Jesús fue conducido al desierto por el Espíritu para ser tentado por el demonio!".

Contemplemos a Jesús mientras experimenta su humanidad, carácter, historia y misión.

"Di que estas piedras se conviertan en panes". ¿Qué hizo Jesús? ¿Cuál fue su respuesta?

Recurrió a la palabra de Dios en busca de respuesta ("No te escucharé. Escucho a mi Padre"). La primera prueba a la que se sometió Jesús consiste en "escuchar": escuchar a Dios y no al demonio.

En medio de la tentación, Él visualizaba su misión y el Espíritu le permitió hacerlo  con claridad.

La segunda tentación:

 "Arrójate abajo y los ángeles te llevarán en sus manos". Satanás participa en ese mismo juego y usa la palabra de Dios. Pero aquel cuya intención es destruir, no usa la palabra de Dios para edificar, a menos que se arrepienta. "Arrójate abajo". Jesús responde: "No tentarás al Señor, tu Dios". ¿Por qué se ve afectada nuestra confianza a veces?

"Todos estos reinos te daré si postrándote me adoras". Jesús dice: "He venido a quitarte estos reinos. No son tuyos. Eres un ladrón. Estas ovejas le pertenecen a mi Padre y he venido a decir que no son tuyas".

Jesús vino a liberarnos del demonio.

Su misión se aclara como resultado de la tentación. Sí, el Espíritu Santo puede llevarnos a la tentación, pero nos dará el don del discernimiento del que habla San Pablo, a fin de que podamos determinar qué hacer para permanecer en el camino de Aquel a quien hemos conocido como Señor por medio del Espíritu.

Pasemos al Evangelio de San Lucas, capítulo 4.

El Espíritu lleva a Jesús a Nazaret, donde creció. Como de costumbre, Jesús entra a la sinagoga el Día del Señor (Shabat), se levanta para leer y le entregan el libro de Isaías. Llega al versículo 61: "El Espíritu del Señor está sobre mí".

Reflexionemos sobre esto: Cuando terminó, enrolló el pergamino y se lo dio al encargado. Qué hermoso pasaje... "Los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él". Se sentó tranquilamente y les dijo: "Hoy se cumple este pasaje de la Escritura que acaban de oír".

Hoy, el Espíritu es quien realiza en la vida de ustedes lo que hizo Jesús definitivamente con su Muerte y Resurrección. ¡Hoy!

Pasemos al Evangelio de San Lucas, capítulo 10. Jesús envía a los 72 discípulos a una misión... y ellos regresan regocijados: "Incluso los demonios se someten a nosotros en tu Nombre".

En efecto... pero "no se regocijen... Esto no es lo que debería alegrarlos”.

Regocíjense porque sus nombres están escritos en el Cielo. Pero ¡cuidado! Ustedes son más fuertes que Satanás solo porque su Padre Celestial los sostiene en la palma de la mano. No es su propio poder el que realiza estas cosas, sino el poder del Espíritu Santo en ustedes.

Jesús se regocijó en el Espíritu Santo y dijo: "Te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque aunque has ocultado estas cosas a los sabios y a los entendidos y las has revelado a los pequeños".

Luego dijo: "Bienaventurados los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque les digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que ustedes ven...".

Hoy nos visita Santa Teresa, esta persona llamada Teresa. Tengan en cuenta que ¡es un prodigio de espiritualidad! ¿Por qué? Porque ella, al igual que un niño, conoce su verdad. Créanme. Un niño conoce su verdad y profesa esa verdad más que ustedes y que yo. Un niño se acerca a ustedes y les pregunta: ¿Qué es esto? ¿Cómo? ¿Y por qué?

A veces nosotros, los adultos, cuando estudiamos algo difícil, no les preguntamos a los más jóvenes por temor de parecer ignorantes frente a ellos. Pero un niño sabe que necesita preguntar, es decir, abrirse al Espíritu; y por eso Dios se lo revela. Algunos piensan que son más inteligentes que el Espíritu o carecen de la humildad para admitir valientemente que no son nada sin el Espíritu y que necesitan abrirse al Espíritu. Este es el fundamento de la espiritualidad infantil de Santa Teresa.

Un regreso a la infancia no se trata de moralidad ni de situaciones circunstanciales o temporales. El objetivo es profundizar, examinar la vida, admitir que somos como niños, mirar al Espíritu y decirle: lléname.

Tengan  cuidado: ustedes no son el Espíritu Santo para los demás. Todo lo que tienen que hacer es guiar a una persona para que sienta la necesidad del Espíritu Santo y luego dejarla ser ella misma.

El Espíritu les permite aceptar al otro tal como es y trabajar con él en concordia. Los compromisos y las concesiones no son el Espíritu.

Un niño no se compromete. Puede que les tema a ustedes y haga lo que ustedes quieren, pero quien está realmente abierto al Espíritu no acepta el compromiso, sino que acepta incondicionalmente a la otra persona.

En la Cruz:

En griego hay dos expresiones maravillosas para describir la muerte de Jesús. El idioma griego no dice "murió", sino que "entregó el espíritu" o "exhaló" (expiró). Estas expresiones significan muerte, pero los evangelistas las usaron en lugar del verbo "morir" porque la Crucifixión de Jesús es mucho más que solo muerte. La muerte de Jesús en la Cruz es su Resurrección.

Es muy importante entender el significado de la muerte de Jesús en la Cruz: "No hay amor más grande que dar la vida por los amigos".

La muerte de Jesús en la Cruz significa amor, y el Espíritu es esta unión de amor entre el Padre y el Hijo, y la unión de amor entre la Trinidad y la humanidad. Es la manifestación del supremo amor divino y humano.

La muerte de Jesús en la Cruz entrega amor al ser humano y entrega el Espíritu Santo a la humanidad. Amén.

Preguntas: 

Comiencen con las tentaciones de Jesús. Sin duda, ustedes han conocido la tentación en su vida. ¿Han sentido alguna vez cómo el Espíritu Santo los estaba edificando a través de estas tentaciones?

¿Hubo momentos en los que se sintieron realizados y satisfechos? ¿Cuál fue el resultado? ¿A veces tuvieron una sensación de vacío o de nulidad? ¿Qué hicieron?
  
Artículo original en árabe
La Familia de San Chárbel – Iglesia de San Chárbel, Adonis.
La Familia de San Chárbel en los EE. UU.
9340 Braymore Circle, Fairfax Station, VA 22039
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